December 22, 2009
Mil películas para ver antes de curarse lo gay: Valley of The Dolls.
“When good girls go bad….”
Valley of the Dolls es la película que define al estereotipo femenino por excelencia. Estrenada el año 1967 y basada en el libro de la gran Jacqueline Susann, autora conocida por sus best-sellers, terminó siendo un gran fracaso comercial, pero como ninguna otra cinta retrató a las féminas en su máximo esplendor.
La historia cuenta el camino a la fama de tres mujeres que se conocen en los inicios de sus carreras, sin embargo lo que sigue el filme no es el camino por lograr sus ambiciones (o quizás sí) sino que se enfoca más que nada en la parte oscura y retorcida de lo que conlleva el camino hacia el anhelado éxito.
Los personajes son seleccionados con pinzas para llamar la atención desde el primer minuto: una mujer ensimismada por lograr sus sueños en Broadway, una chica que recién llega a Nueva York y de a poco va conociendo el verdadero y crudo mundo “real”, y por último, pero no por eso menos importante, Jennifer quien podría definirse como la belleza hecha persona, la cual es representada por la actriz que igualmente encaja en lo anterior de manera íntegra, la gran Sharon Tate.
Como todo trío de mujeres que se unen, la película se convierte en una pelea de gatos continua, donde lo más importante es resaltar y ser la mejor estrella en lo que se plantean, sin embargo lo que destaca son los siguientes detalles que hacen al film tan único a pesar de que no contó con el éxito esperado en sus inicios:
El uso indiscutido de las “dolls” o “muñecas” (pastillas tranquilizantes) quienes juegan un papel importantísimo en el film, siendo la cuarta chica claramente. Se trata de tranquilizantes a los cuales las tres se hacen adictas debido a los problemas que acarrean sus éxitos y fracasos en el mundo laboral. Se trata de una película tremendamente diferente por mostrar el uso indiscutido de drogas en mujeres completamente normales, con trabajos exitosos, y que sin embargo son adictas a sus “muñecas”. Lo freak es que en la película esto nunca se muestra como algo “raro”, como algo “malo”, sino que se muestra como una característica más dentro de las protagonistas, parte de ellas, tan parte como las ambiciones que las mueven.
Como segundo punto voy a tomar la superficialidad con que rodean el personaje de Jennifer (específicamente lo tomamos en ella de manera ejemplificadota, pero está presente en toda la película), claramente el personaje de la Tate es una “modelo” que encaja en el estereotipo de “tonta”, aquella que ni siquiera sabe leer la hora del reloj correctamente, y que sin embargo debido a sus encantos físicos termina acostándose con los magnates millonarios y encontrando trabajos ideales. Lo que llama la atención –nuevamente- es la cotidianidad con que envuelven a la chica, debido a que ella sabe que sus encantos son los que la llevan donde está, por lo tanto no duda en realzarlos y utilizarlos en cualquier momento que los necesita, sin mayores pudores y sin mayores remordimientos.
Como tercer punto destaco la ambición que mueve a los personajes que toma preponderancia en el film debido a que las tres protagonistas quieren ser la mejor en lo que hacen, siempre aspirando a más, sin obviar que para llegar a ese lugar tan “preciado” es necesario ser objeto de diferentes tipos de “adicciones” y estár dispuestas a pagar el precio necesario con tal de lograr sus objetivos (hombres, dinero, drogas, alcohol, sexo).
Si vemos los 3 puntos analizados anteriormente podemos darnos cuenta que se trata de puntos total y factiblemente presentes en la sociedad de hoy, y es lo que hace a Valley of the Dolls un film tan significativo incluso en el 2010. Es así como la ambición, la superficialidad que mueve al mundo en muchos ámbitos y las adicciones en diferentes tipos de manifestaciones están presente en todo tipo de trabajos…. es por eso que quizás cambio mi posición en este mismo momento en que escribo esta columna: Valley of the Dolls no es un film que define al estereotipo femenino por excelencia, sino que es un film que define a la sociedad mundana (redoble de tambores: “nosotros”).
Aquella sociedad donde nos motiva el dinero, la ambición de llegar lejos, ser el mejor, destacar en todo, ser la más bonita, el más inteligente, el más rico, el más en todo, y sin embargo dejamos de lado todo lo que sea necesario en el camino para acercarnos a ese fin cueste lo que cueste con todos los excesos que vengan incluidos.
Viva Valley of the Dolls, por ser una película que quizás no encontró el éxito esperado en su momento, y quizás tampoco lo encontraría hoy. Creo que entre las razones está la hipocresía con que vemos la realidad cuando nos cae en la cara, pero que sin embargo se transforma en un balde de agua fría para todos aquellos con sueños que queremos cumplir. No quiero decir que el filme sirve para “echar a perder la fiesta”, pero sí quiero decir que tenemos que estar dispuestos a aceptar el desafío con todo lo que este lleva de por medio, incluyendo en primerísimo primer plano a las muñecas (ahora sí por excelencia).
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